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Valle del Maule: Belleza y pureza del campo chileno
Lunes, 12 de Enero de 2009
Llego al Valle del Maule en una tórrida tarde de verano, con más de 30 grados a la sombra. Sin embargo, tras descender del tren en Talca y dirigirme a la casa de huéspedes de la viña Casa Donoso, la belleza natural del lugar, el silencio, los aromas silvestres y el agradable canto de los pájaros, me hacen obviar el calor y me sumergen en un especial y agradable estado de ánimo propiciado por la belleza y pureza del campo chileno, más específicamente, del campo maulino.




Tras algunas horas de descanso y el sol ya en retirada, me dirijo a la Villa Cultural Huilquilemu, camino a San Clemente, donde se realiza la novena edición de la Noche del Carmenère, evento anual organizado por la Ruta del Valle del Maule.

 

Por primera vez la Noche del Carmenère se realizó en el patio principal del centenario casarón de la Villa Cultural Huilquilemu, elección que fue todo un acierto de parte de los organizadores, ya que las cerca de mil personas que concurrieron al evento pudieron circular sin problemas entre los stands de las viñas maulinas y de los restaurantes locales presentes con sus productos para degustación.

 

Fue una muy grata noche, la cual poco a poco fue siendo iluminada por una imponente luna llena. Decenas de mesas albergaron a los comensales que degustaban algunos platillos de los restaurantes presentes. Simultáneamente, y hasta pasada la medianoche, las casi mil personas presentes degustaron copas de los excelentes vinos de las viñas del Valle del Maule.

 

Como era la Noche del Carmenère, podemos destacar, entre otros, a los vinos Carmenère Reserva 2008 de Casas Patronales, Carmenère Gran Reserva 2005 de Terra Noble, Chilcas Carmenère 2007, Calina Carmenère Reserva 2007, y Balduzzi Carmenère Reserva 2005.

La Noche del Carmenère es en realidad la noche de los vinos del Maule, pues las viñas locales ofrecen para degustación no sólo los vinos Carmenère, sino sus mejores caldos de todas las variedades que producen. Además, es una fiesta anual de las viñas maulinas, a la cual concurren la gran mayoría de los enólogos, propietarios y actores vinculados a la industria del vino del Valle del Maule.

Esta novena edición de la Noche del Carmenère fue una muy grata fiesta, donde se pudo ver una fuerte presencia de jóvenes interesados en degustar los vinos maulinos. Todo en el evento fue apropiado, pero una cosa podría ser mejorada: la parte gastronómica.

 

A pesar de estar presentes buenos restaurantes con sus productos para degustación, faltó la oferta de especialidades típicas del Maule en particular y del campo chileno en general.

En una fiesta donde se ennaltece la calidad y particularidad de los vinos del Maule, no podría haber estado ausente la oferta de especialidades gastronómicas típicas, aunque fuese en formato más elegante para la ocasión, pero no pude dejar de desear una exquisita empanada local, un mini anticucho o brocheta, un mini pastel de choclo o unos tapaditos de mechada o con queso mantecoso de la zona. Es una opción personal, pero considero que estando en medio del campo maulino habría sido ideal, además de la luna llena, degustar los excelentes Carmenère y vinos de otras cepas junto a bocadillos y especialidades que también lleven la marca del sabor y aroma de esas tierras maulinas. Ojalá en una próxima edición consideren también ofrecer las especialidades de la gastronomía local, del campo.

De regreso a Casa Donoso me esperaba nuevamente el tranquilizador silencio de los viñedos contiguos. La luna llena iluminaba los árboles, prados y vides de esta viña que produce vinos finos. Me adormecí con una sensación de que algo había faltado. Por fortuna al otro día algo inesperado y fuera de programa saciaría mis deseos de degustar vinos junto a comidas del Maule.

Antes de partir de Casa Donoso, Julia, la agradable encargada del enoturismo de la viña, me acompañó al desayuno y me contó del éxito que ha tenido la guesthouse de Casa Donoso, con frecuencia constante de turistas que alojan en sus varias habitaciones muy cómodas ubicadas en el antiguo y bien conservado casarón de la viña.

Los turistas que se hospedan en las excelentes habitaciones de grandes dimensiones de Casa Donoso, además pueden recorrer los viñedos y observarlos desde la altura de un singular mirador construido en medio de ellos, donde también pueden degustar vinos y servirse algún bocadillo. También se pueden tomar baños relajantes de vinoterapia, pasear por los lindos jardines y, sorprendente, ver alguna película en el cine privado con todas las comodidades que fue construido en medio de unos pinos entre el casarón y los viñedos.

Antes de partir tenía contemplado visitar alguna otra viña local, para lo cual me recogió la simpática gerente de la Ruta del Valle del Maule, Julieta Romero. Nos dirigimos a San Javier, localidad a pocos kilómetros al sur de Talca, para visitar Viña Balduzzi.

Esta viña Balduzzi para muchos puede sonar desconocida, pero es una viña familiar con más de 100 años de historia. Nos recibió muy amablemente Jorge López Balduzzi, gerente general y propietario de la viña.

Las instalaciones de viña Balduzzi tienen más de cien años, como la parte tradicional de la bodega y la sala de barricas que se ubica en el subterráneo de la casa patronal, la cual es imponente, hermosa y está rodeada por un parque de árboles centenarios.

 

Pero toda esa tradición e historia no ha impedido que viña Balduzzi se haya modernizado, pues cuenta con todos los más modernos equipos e instalaciones para la producción de vinos finos. Su bodega tiene capacidad de producción de 2,5 millones de litros, pero hoy están produciendo en torno a un millón de litros, de los cuales la mitad se destina a vino a granel y la otra mitad, producido con las mejores uvas, para los vinos embotellados. La meta de Jorge López Balduzzi es pasar de las actuales 50 mil a cien mil cajas de vinos finos en el mediano plazo.    

Viña Balduzzi funciona desde el año 1906 pero es muy poco conocida en el mercado nacional. Cerca del 95% de su producción de vinos es exportada a 25 países en el exterior, siendo Estados Unidos el principal mercado. Ante esta realidad, le preguntamos a Jorge López Balduzzi la razón por la cual la viña no tiene presencia en el mercado chileno.

El mercado nacional es importante pero al mismo tiempo es muy competitivo, Hay una enorme oferta de vinos ante un universo consumidor muy reducido, que además tiene que lidiar con precios altos e ingresos inferiores si comparamos con consumidores del exterior. Todo esto considerando que el vino en Chile paga 34% de impuestos, ante un máximo de 9% en algunas zonas de los Estados Unidos, donde el ingreso per cápita es muy superior al nacional, explicó Jorge López Balduzzi.

A esto, sigue López Balduzzi, hay que agregarle los problemas que enfrentamos los productores con las redes de distribución, tanto grandes supermercados como tiendas especializadas.

 

No obstante, viña Balduzzi ha logrado colocar sus vinos en el mercado nacional tras arduas negociaciones con la cadena Líder, con la cual la viña suscribió un acuerdo de ventas que por ser exclusivo ha sido en buenas condiciones, lo que ha permitido que estemos presentes en todo Chile, cuenta López Balduzzi.

El negocio del vino no es un negocio fácil, hay que tener pasión por el vino, por el campo, pues la rentabilidad no es nada espectacular para lo que implica la producción de vinos de calidad, señala López Balduzzi, para quien ese amor y pasión por el vino, hace con que disfrutemos en hacer buenos vinos.

En esta conversación estábamos cuando llegaron amigos de López Balduzzi, gente de campo, de otras viñas y otros vecinos maulinos. El anfitrión entonces invitó al grupo a su casa, una imponente y bella casona del 1900, que por sus anchas paredes y techos altos tiene un microclima interno que inhibe el ingreso del calor desde el exterior. Ya estando acomodados en un salón de estar finamente decorado con muebles de larga data en perfecto estado, procedimos a degustar los vinos Balduzzi, los cuales en la Noche del Carmenère ya nos habían dejado una muy grata impresión.

Degustamos un singular y equilibrado Chardonnay Reserva 2007, el excelente Carmenere Reserva 2007, y el sobresaliente Balduzzi Gran Reserva, un blend del año 2000 compuesto de Cabernet Sauvignon (47%), Carmenère (25%), Merlot (25%), y Lagrima Christi (3%).

Pero esta visita a viña Balduzzi y al Valle del Maule estuvo coronada cuando el anfitrión sirvió tras las primeras degustaciones de los vinos, pequeñitos ejemplares de un auténtico pan amasado acompañados con un típico pebre. En seguida, y sin nada estar progaramado pero dado el buen ambiente y grata conversación, fue servido un costillar con papas cocidas y ensalada a la chilena. Entonces la charla ya abordaba el tema de los vinos e imagen país.

Algo ya se está haciendo en el sentido de impulsar con mayor fuerza la imagen país de Chile, pues eso es lo que necesitamos de manera más urgente para poder dar a conocer y vender de mejor manera nuestros vinos en el exterior, señaló López Balduzzi.

Agregó que lo que debiera producirse ahora es un cambio de mentalidad de todos los actores involucrados, y en especial de nosotros lo productores y exportadores, de manera que la promoción se lleve a cabo en el exterior de manera conjunta, y no como sucede en muchas ocasiones, que el dueño del hotel promueve su establecimiento pero no menciona el entorno u otras ventajas y facilidades que ofrece su ciudad o localidad; o como sucede en el caso de una viña que promueve solamente sus vinos. Hay que promover el conjunto del país, los valles y todo lo que producimos y tenemos, pues al promover el conjunto estamos promoviendo nuestros productos y su entorno de manera más potente y dando a conocer el lugar y características en dónde son producidos.

Ya llegaba el postre de este almuerzo no programado en la casa de López Balduzzi. Al helado con frutas locales lo acompañaba un Late Harvest muy especial, elegante y con gran equilibrio en aromas y sabores. Mi tren ya había partido pero tenía entonces que comenzar mi camino a la estación de Talca para no perder el próximo. La conversación, los vinos, la comida y todo lo demás estaba muy bueno, pero había que partir, así que nos despedimos fraternalmente del gentil anfitrión, Jorge López Balduzzi, también lo hicieron sus amigos, y todos nos dirigimos hacía la entrada de la casona, dónde registramos el momento, un gran momento que coronó la visita al Valle del Maule, tierras donde se producen buenísimos vinos y se come de maravilla en compañía de personas muy amables, amistosas, emprendedoras y con un especial gusto por la vida y sus mejores cosas y momentos, todo en un entorno natural especialísimo que encierra lo bello, puro y potente del campo chileno.
(todovinos.cl/a.t.)

Enlaces:

-Ruta Valle del Maule

-Viña Casa Donoso

-Viña Balduzzi