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 El restaurante Boragó reabrió sus puertas en su nuevo local de Nueva Costanera, ofreciendo en su carta una invitación a una experiencia sensorial a base de exquisitos, naturales y sorprendentes sabores, así como estimulantes colores, en un ambiente de sobria elegancia y con excelente servicio.
El chef Rodolfo Guzmán realmente sorprende con sus creaciones y preparaciones, primero por los ingredientes de salsas y aderezos, por la presentación de sus platos, con variados y estimulantes colores, y después, al degustarlos, resulta en una sinfonía de exquisitos y sorprendentes sabores que estimulan hasta rincones escondidos y olvidados de nuestras papilas gustativas.
Toda la dedicación, creatividad, profesionalismo y atento cuidado que Guzmán vierte en su trabajo de chef se percibe a cabalidad al probar sus sorprendentes y exquisitos platos. Es una sinfonía de sabores que incluso provoca un movimiento de sucesivas sensaciones en el momento de degustar sus preparaciones. Sin duda una experiencia única y que no hay que dejar de vivirla, por lo novedosa y placentera.
En una noche lluviosa sobre Santiago, acudí al Boragó en compañía de mi amiga amante del vino y de la gastronomía Anna Romanesca. Como era de esperar, ella se inclinó por platos a base de frutos del mar y pescado, pues siempre ha destacado la calidad de los productos del mar chileno, y lo hace con conocimiento de causa, pues ha recorrido gran parte de Europa y América Latina probando los más variados y representativos bocadillos de cada país, con una preferencia personal por los productos marinos. De entrada, Anna Romanesca pidió Erizos en su propio Caldo y germinados, que presentaban toda la fuerza y esencia de este marisco de manera natural, pero en su preparación se percibía una mano que los hizo más dóciles en su potencia. Por mi parte, probé Locos cítricos y mayonesa de clorofila, moluscos que estaban muy tiernos y que su noble y blanca carne se complementaba muy bien con la salsa de color verde intenso y sabor de estimulante acidez.
De fondo pedimos, respectivamente, Congrio frito a la parrilla, puré y clorofila de albahaca, y Asado de Tira ahumado en madera de Tepú, cocinado 40 horas, estos platos acompañados de los vinos Sauvignon Gris y Carmenère. Los trozos de congrio estaban cubiertos por la clorofila de albahaca, cuyo color oscuro contrastaba con la carne blanca de este sabroso pescado que estaba en su punto óptimo de cocción. Mi Asado de tira ahumado y sus 40 horas al fuego, fue una prolongada sensación de sabores múltiples que se iban dando a conocer uno tras otro provocando un movimiento de estímulos gustativos de sumo placer.
Y esta sinfonía de sabores no acababa todavía, pues los postres fueron el broche de oro para esta experiencia gastronómica en el Bogaró. Anna Romanesca pidió Helado de flores de Violeta con crocante de Maqui que visualmente era un espectáculo de colores y en términos de sabores resultó ser de una elegante intensidad y suavidad sorprendentes. Yo me incliné por Extra pastoso de chocolate, acompañado de un terciopelo también de chocolate, que envuelve una nata de chocolate aromatizado con un destilado de vainilla. Simplemente exquisito. Es más que recomendable ir al Boragó y vivir esta experiencia gastronómica-sensorial, algo muy estimulante y placentero. Se pasa un momento inolvidable degustando exquisitos y novedosos platos que antes de probarlos ya se están “comiendo” con la vista y el olfato. (todovinos.cl/a.t.)
-Restaurante Boragó Nueva Costanera 3467 – Vitacura Teléfonos: (56-2) 9538893 – 9538894 email:
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web: www.borago.cl
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