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Quince años del redescubrimiento de la carmenère
Lunes, 30 de Noviembre de 2009


La semana recién pasada se celebraron quince años del redescubrimiento de la variedad carmenère en Chile. El 24 de noviembre de 1994, el ampelógrafo francés Jean Michel Boursiquot redescubría la carmenère en los viñedos del valle del Maipo, confundida hasta esa fecha con merlot.

En estos quince años de “nueva” vida la carmenère ha crecido en Chile, y aunque no ha sido muy explosivo el aumento de las hectáreas destinadas a esta variedad, actualmente corresponde a cerca del 7% (7.300 hectáreas) de la uva vinífera plantada (117.000 ha.), y a 9% (62 mlt) de la producción nacional de vino.

Este crecimiento no ha sido más expresivo porque la carmenère no es una variedad fácil de cultivar y vinificar, por lo tanto no es muy productiva, y de esa manera no ha cautivado a los viñateros de forma masiva.

En estos quince de años los viticultores y enólogos chilenos han constatado que la carmenère es una variedad que no gusta del frío y prefiere temperaturas más elevadas, y a pesar de las dificultades que presenta, cuando se adapta bien a un terruño y tiene un esmerado y cuidadoso manejo, se producen vinos carmenère de excelencia.

Así ha quedado demostrado con los premios que Chile ha ganado con vinos carmenère, como fueron las nueve Gran Medalla de Oro que obtuvieron en el Concours Mondial de Bruxelles 2006, y otras cinco Gran Medalla de Oro en la edición 2008 del mismo concurso internacional.

Después vendrían los 97 puntos de Wine Advocate al Carmín de Peumo de Concha y Toro, y recientemente 97 puntos al vino Tatay de Cristóbal 2007 de viña Von Siebenthal. En 2008, la revista Wine Spectator elegiría al Clos Apalta 2005 como el mejor vino del mundo. Todos carmenère o mezclas tintas con más del 75% de carmenère.

Pero todos estos vinos premiados son carmenère de precios altos, y eso refleja al mismo tiempo el potencial que tiene esta variedad para obtener vinos de excelencia, como el cuidado especial que exige en el viñedo y la bodega.

Estos y otros temas fueron abordados en el seminario Colchagua Carmenère que se llevó a cabo el 25 y el 26 de noviembre en las dependencias de las viñas Casa Silva y viña Viu Manent.

El seminario Colchagua Carmenère fue organizado por la agencia O´Higgins y el PMC Vitivinícola, y su objetivo era otorgar los elementos para hacer un diagnóstico de la carmenère en el Chile actual y sus perspectivas a futuro. Fue el único evento de este tipo que se realizó para celebrar los quince años del redescubrimiento de la carmenère.

Entre otras exposiciones, el profesor Yerko Moreno, director del RTVV de la Universidad de Talca, se refirió al tema “Terroirs y Clones del Cepaje Carmenère”, informando acerca del trabajo que realiza su equipo junto a algunas viñas chilenas para avanzar en la obtención de clones que otorguen menos piroxinas, reducir tiempos de maduración y mayor productividad, entre otros elementos a mejorar.

Mario Pablo Silva se refirió en su exposición a la condición de la carmenère ser la cepa emblemática de Chile, lo cual dijo no es igual que ser la cepa principal, como es el caso del malbec en Argentina, el shiraz en Australia y el sauvignon blanc en Nueva Zelanda.

Silva destacó que no es una condición que la cepa emblemática de un país sea la cepa principal, pero si la calidad de la primera se impone y consolida puede llegar a ser la principal variedad de un país productor.

 

Como fortalezas de la carmenère Silva destacó el hecho de ya ser considerada como si fuera una “variedad chilena”; tiene una historia única e interesante; es casi exclusiva de Chile; presenta versatilidad para el maridaje; y registra excelentes puntajes y resultados en revistas especializadas y concursos.

En lo que hay que trabajar, dijo Silva, es en la superación de las debilidades y amenazas de la carmenère, las cuales identificó como su fama de ser verde; difícil manejo vitícola; no haber sido foco estratégico de la industria; y tener un histórico variable en términos de calidad.


Finalmente, Silva enumeró las que a su juicio son las fortalezas de la carmenère: aprovechar momento de excelentes puntajes; mantener su estilo distintivo, aunque éste implique ciertos toques vegetales; contar con terroirs para producir excelentes vinos carmenère de alta calidad; y trabajar para que esta variedad sea un pilar de la estrategia comercial del vino chileno.

Esta década y media de carmenère redescubierta augura un buen futuro para esta variedad y su consolidación como cepa “chilena”. Esperemos que se aprovechen sus potencialidades y fortalezas, y se superen las dificultades que presenta para cultivo y vinificación, así como también sea definitivamente abordada como cepa emblemática y por sus singularidades se siga destacando en el escenario vitivinícola mundial.
(todovinos.cl/a.t.)