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Miércoles, 24 de Diciembre de 2008 |
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El año 2008 empezó con la recién aprobada -a finales de diciembre de 2007- de la nueva Organización Común del Mercado del Vino (OCM) en el último Consejo de Ministros de Agricultura comunitario, que, tras augurios catastrofistas, fue un acuerdo que, aunque no satisfizo a todo el mundo, supuso para España recibir algo más de un tercio del presupuesto comunitario.
Comenzaba, sin embargo, otra tarea que traería y trae aún de cabeza al sector: su aplicación a la normativa nacional.
En estos momentos, el proyecto de real decreto para la aplicación de las medidas del programa de apoyo al sector vitivinícola español está en el Consejo de Estado para su consulta, por lo que no se prevé que esté aprobado hasta finales de enero o principios de febrero.
Paradójico que la norma que tiene que regular el sector vitivinícola entre en vigor pasado el ecuador de la campaña 2008/2009 que, con una cosecha de entre 40 y 41 millones de hectolitros, será algo superior a los 39,8 millones de hectolitros de la anterior campaña.
Con este panorama no era de extrañar que el sector coincidiera en calificar la actual campaña, que comenzó el 1 de agosto de 2008, como la de la incertidumbre, al no conocer las nuevas reglas de juego y en insistir al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) que publicara la norma de regulación del sector.
Desde el Ministerio se ha tratado de parchear la situación con circulares del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) para asuntos que urgían como la eliminación de subproductos o la destilación de alcohol de uso de boca que trajo no pocos quebraderos de cabeza.
Sin embargo, otras medidas recogidas en el programa como promoción o reestructuración de viñedo no contarán con sus "instrucciones de uso" hasta el próximo año, con lo que el sector cree que las asignaciones presupuestarias para estas medidas no se lleguen a gastar, aunque el MARM puede reasignarlos a medidas con mayor demanda.
A las voces que pedían que el presupuesto de 213,82 millones de euros asignados a España para el "sobre nacional" se repartiera entre las Comunidades Autónomas, el MARM hizo hincapié en que el dinero se repartiría por medida y en función de la demanda.
A finales de año se conoció otra cifra que no es nada positiva para el sector, ya que el consumo de vino per cápita en España volvió a sufrir un importante revés al bajar a 18,57 litros, tendencia a la baja iniciada años atrás y que contrasta con los aproximadamente 60 litros consumidos 30 años atrás.
Está claro que el sector debe enfocar en la exportación parte de su estrategia de negocio.
El futuro de las bodegas españolas, sobre todo teniendo en cuenta el actual contexto financiero y con cada vez más competidores, pasa por la salida al exterior y por aumentar el tamaño de las empresas del sector, muy atomizado, como quedó patente en la primera jornada co-organizada por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV).
Este año, por fin, se puso en marcha este Observatorio que contará con un presupuesto de 650.000 euros para 2009, y que trata de hacer más competitivo al sector del vino español. Su estrategia es facilitar a todos los operadores la información necesaria para vender "más y mejor", sobre todo si tenemos en cuenta que España aún exporta mucho vino a granel.
Por otro lado, las solicitudes de arranque de viñedo en España para la campaña 2008/2009 ascendieron a la cifra astronómica de 98.115 hectáreas por un total de 28.037 viticultores que cumplían con los requisitos para poder optar a esta ayuda, lo que supondría un importe de 514,5 millones de euros.
Sin embargo, esta cifra, junto con las solicitudes de otros Estados miembros, superaba en mucho el presupuesto de 464 millones de euros previstos para el primer año de arranque, así que al final a España se le asignó un presupuesto de 236 millones de euros para atender a 15.620 viticultores por un total de 47.562,08 hectáreas.
El viñedo ilegal también trajo de cabeza, en este caso, a la Administración, ya que la Comisión Europea exigió a España la devolución de 54,9 millones de euros por la plantación ilegal de viñas, sobre todo en Extremadura y Castilla-La Mancha en las campañas 2003 y 2004.
El conjunto del sector pidió al MARM más diligencia para terminar con este tipo de viñedos.
A finales de año, el sector del vino también se sumó, como otros sectores agroalimentarios, a la aplicación de un código de autorregulación publicitaria enfocado, sobre todo, a promover un cambio cultural, con pautas respetuosas hacia el alcohol y para recuperar un consumo moderado. (todovinos.cl/efe/agromeat)
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