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René Merino es ahora único propietario de viña Tamaya
Lunes, 22 de Diciembre de 2008
Con el fin de consolidar la operación de viña Tamaya -que califica como su proyecto más importante-, René Merino hijo se convirtió en el único dueño de la viña Tamaya, tras adquirir a Andrés Navarro, presidente de Sonda, el 50% que tenía en esta sociedad.

A su vez, Merino -que era propietario del 25% de la firma- compró a su familia el 25% restante.

“Le he dedicado los últimos seis años de mi vida a este proyecto y Andrés entendió que es mi iniciativa personal y a mi familia también le pareció muy lógico que yo siguiera solo en esta iniciativa”, indicó Merino.

El ahora único dueño de Tamaya explicó que con la adquisición de la totalidad de las acciones de la viña podrá concretar su intención de darle a este negocio “una proyección de largo plazo”.

De hecho, reconoció que de los negocios en los que participa la familia Merino -entre los que se cuenta el enoturismo, la salud y la exportación frutícola-, esta es su operación favorita.

“Esto me permite trabajar muy tranquilo y dedicarme también a Vinos de Chile sin la presión de tener que cumplir con otros socios,  pero hoy día el desafío es responderme a mí y mi familia más directa”, dijo el empresario.

Merino señaló que de todos modos esta nueva apuesta constituye un gran desafío, puesto que el negocio del vino, en general, es de aquellos que otorga rentabilidad sólo en el largo plazo.

“Es un negocio difícil y bien complejo que tiene muchas aristas. Dedicarse a la exportación y atender clientes en más de 25 países es complejo de manejar y es un negocio de largo plazo, pero que si se hace bien es agradecido, es decir, que genera una rentabilidad en el razonable en el largo plazo. Pero hay que pensarlo así, uno no puede pretender que esto lo va hacer nadar en dos años, porque no es fácil”, manifestó.

Tamaya cerrará este año con exportaciones por 42.000 cajas y un precio promedio de US$ 40 -muy por encima que los US$ 29 de la industria chilena por caja-, cifra que se traduce en un crecimiento promedio de 17% respecto de 2007.

El objetivo, en el mediando plazo, es que la operación vitivinícola supere ampliamente estos números y pase de ser una viña pequeña a una operación mediana.

“No voy a estar tranquilo mientras no llegue a las 150.000 cajas. Espero que en unos cinco o seis años andemos en ese número”, indicó el empresario, que también es presidente de Vinos de Chile. Agregó que “es una apuesta grande y me siento como esos clavadistas que esperan que la ola venga bien”.

En cuanto a si la venta de la participación que su padre poseía en la Isapre Colmena implicará la llegada de recursos frescos para Tamaya, Merino aclaró que este proyecto es enteramente de su responsabilidad.

“Esperemos que todo vaya bien y si va mal, ya habrán algún socio que quiera entrar, nunca faltan”, señaló.
(todovinos.cl/diariofinanciero.cl)

 
 
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