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Argentina: Se resiente consumo de vino
Lunes, 26 de Mayo de 2008
Se veía venir con el paro del campo, pero la caída en marzo (-28%) fue tan grande en los despachos de vinos al mercado interno argentino y la recuperación de abril tan exigua (+7,3%), que todos los males ya no sólo se le pueden achacar a los cortes de ruta.

La incertidumbre, la escalada inflacionaria que restringe el consumo y un control de precios que está retaceando las ventas por parte de las bodegas, están pasándole factura al vino al punto tal que ya se teme que el año termine en negativo.

Como ocurrió con muchos sectores económicos, para la vitivinicultura marzo fue un mes crítico. Los despachos al consumo interno de vinos se desplomaron un 28,09% a nivel país y un 28,89% en Mendoza en relación a marzo de 2007, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

Hasta ese momento el panorama no se mostraba muy alentador, ya que en enero los despachos a nivel país también habían caído 4,17%, para luego repuntar mínimamente un 0,23%, siempre comparando igual mes del año anterior.

La buena noticia es que en abril hubo un repunte del 7,3%, según datos provisorios del INV. El punto es que la caída de marzo fue tan grande y tan malos los primeros dos meses del año que el cuatrimestre cierra con una caída del 6,77% en relación a igual período del 2007.

En volumen, el negocio del vino en la Argentina perdió interanualmente durante los primeros cuatro meses del 2008 envíos por 226.925 hectolitros.

"Parte de esta caída se debe a los cortes de ruta y el paro del campo.Pero también hay problemas por el incremento de los costos y por la inflación. Los precios han subido mucho más que los salarios y esto está afectando el nivel de consumo. La gente en este contexto prioriza la compra de productos básicos antes que el vinos", explicó Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina.

Igual diagnóstico hicieron desde la Unión Vitivinícola Argentina (UVA).
"La gran caída de marzo fue por el paro del campo y los cortes de ruta donde muchas bodegas, sabiendo lo que iba a pasar, prefirieron no mandar camiones, aun a costa de desabastecimiento en muchas zonas del interior del país. Pero esto no es todo, y por más que en abril los despachos hayan aumentado, aquí también ya se está viendo el impacto de la inflación y de los controles de precios. Como ocurre con otros productos, esto más que baja del consumo fue una retracción de la venta por parte de las bodegas", dijo Sergio Villanueva de la UVA.

En baja
Lo que no logra revertir la vitivinicultura es la tendencia. Es que más allá de la medición de los despachos, es interesante y preocupante analizar lo que está ocurriendo con el consumo promedio per cápita a nivel país. Clave para entender la evolución del negocio.

Si se toma la población mayor de 18 años (pueden beber vino), en lo peor de la crisis tenían un consumo promedio per cápita al mes de 4,2 litros. En 2004 (un año con fuerte caída en los despachos) el consumo mensual promedio cayó a 3,75 litros. A diciembre de 2007, este indicador siguió cayendo hasta llegar a los 3,68 litros por habitante.

A marzo de 2008, el consumo mensual promedio por habitante mayor a 18 años en la Argentina es de 2,57 litros. Estamos hablando de una caída del 38,8% en cinco años y una baja del 30% sólo en relación a diciembre.

Es cierto que marzo puede ser un mes atípico, pero si se analiza el primer trimestre, el consumo promedio al mes por habitante mayor a 18 años es de 2,92 litros.

Tendencia
Es cierto que en el mundo la tendencia es consumir menos vino pero de mejor calidad y que bajo esa lógica es impensado ya hablar de recuperar niveles de consumo cercanos a los 70 litros por persona al mes como tuvo Argentina durante la década del ?70. El punto es que la caída sigue y es difícil establecer cuál puede ser el piso.

Por lo pronto, para este año el pronóstico es reservado.

"Cerrar el primero cuatrimestre con una caída acumulada en los despachos al consumo del 6,77% es catastrófico. No sé si vamos a llegar a cerrar el año en positivo con esta baja tan fuerte en el primer cuatrimestre", admitió Juan Carlos Pina.

No hay que olvidar que a duras penas en el 2007 los despachos totales al consumo interno cerraron el año con un magro crecimiento del 0,56%.

Desde el sector empresario definen a estos momentos como de desconcierto general y recomiendan esperar y ver qué pasa con la evolución futura de los despachos.

Lo cierto es que desde la dirigencia empresaria ya advierten del poco incentivo que existe para vender en el mercado interno.

"Más allá del paro, el tema de los controles de precios en un contexto como el actual de fuertes presiones inflacionarias hace que las empresas prefieran vender menos. En especial en lo que respecta a vinos básicos y en envase de cartón", dijo Villanueva.
(todovinos.cl/losandes.com.ar)

 
 
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