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El gremio vitivinícola teme que se dañe su actividad. Los gestores del proyecto están molestos porque no han podido construir la planta faenadora de cerdos.
Hace nueve días, una nutrida concurrencia llegó hasta las oficinas del Ministerio del Medio Ambiente. Giorgianna Cúneo, como presidenta de la Asociación de Empresarios Vitivinícolas de Casablanca -junto a otros directivos de dicho gremio-, más el alcalde de Casablanca, Manuel Jesús Vera, se reunieron con la ministra María Ignacia Benítez y otros representantes de la cartera. El objetivo era plantear un tema por el que ha cundido la alarma entre dichos empresarios vitivinícolas: la instalación de una planta faenadora de cerdos cerca de la zona -de la empresa Expo Pork Meat-, en un valle donde hay decenas de viñas exportadoras, que han posicionado a la zona como un productor premium de vino a nivel internacional, con fuertes inversiones en riego e infraestructura y mucho turismo y gastronomía asociada. La disputa cobró vigor, dado que el año pasado la Conama aprobó el proyecto (que había sido rechazado inicialmente por la Corema en 2008). Y se activó una ofensiva de parte de los viñateros. "La viticultura se reconoce hoy en día como el eje económico de Casablanca. Lo que nosotros pedimos es que para este proyecto se realice un estudio de impacto ambiental, en que se incorpore la participación ciudadana", dice Giorgianna Cúneo. Mientras a nivel administrativo se busca someter a una revisión el dictamen de la Conama, en el gremio vitivinícola optaron por la vía de tribunales, con un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones en contra de la aprobación de la iniciativa a través sólo de una Declaración de Impacto Ambiental. En junio éste fue rechazado, por lo que el gremio optó por llegar hasta la Corte Suprema. Esto tiene muy molestos a los gestores del proyecto, confirma Miguel Pinto, socio de Expor Pork Meat, quien dice que sólo están a la espera de superar esta situación legal para poder iniciar el proyecto. "Aquí hay inversionistas extranjeros que están muy molestos", dice. Y plantea que la tecnología alemana que usarán no es contaminante, es aceptada en la Unión Europea, sin olores, y que de hecho en Alemania funciona aledaña a zonas de viñas. Explica que incluso ya tiene el financiamiento comprometido y asegurado a través de una institución alemana, similar a la Corfo. El proyecto -ubicado en la zona del cruce entre la ruta a Algarrobo y el camino Casablanca, Melipilla- está orientado a la exportación y piensa faenar unos 1.500 cerdos diarios, pero no criados allí, sino proveídos de planteles de otras localidades cercanas. Su ubicación radica en la equidistancia entre los puertos de Valparaíso y San Antonio. Otro camino desplegado por la alcaldía fue plantear a Sernatur declarar una Zona de Interés Turístico (Zoit) en Casablanca vinculada al desarrollo enológico. Pero este camino tampoco ha fructificado. Desde este servicio explican que bajo la nueva institucionalidad del turismo, ahora hay un comité de ministros que debe ver estos temas, y además hay que esperar que se dicten los reglamentos de la nueva ley. Orden rural Para algunos, el problema es de más amplio alcance y ven la situación de Casablanca como la inexistencia en Chile de normas que ordenen el territorio rural. Es que a diferencia de las ciudades -donde hay planos reguladores en que se definen alturas y usos de suelo-, en el ámbito rural se aplican las normas ambientales para la instalación de proyectos. Pero para algunos eso no da certeza de 'quién se instala al lado como vecino'. De lado quedan, dicen, otros factores, como la imagen de un valle y la estrategia comercial de cluster , de preservar desarrollos afines y con sinergias. "Si se ponen industrias incompatibles se inhiben las potencialidades que ese cluster tiene", dice Juan José Roca, asesor de la municipalidad. Pero la opinión no es consensuada. Para Juan Miguel Ovalle, presidente de Asprocer, existe la normativa medioambiental y las exigencias de mitigación. "Si un sector quiere -por razones de imagen o productivas- evitar que otros se instalen en un valle y dejarlo para su uso exclusivo, que lo compre, como lo hizo el señor Tompkins, pero que no le pida a la autoridad que se lo asigne por decreto", dice. Caso se analizó en la SNA Hace dos semanas, aunque no estaba en tabla, el tema saltó en la discusión en el seno de una reunión en la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), gremio que definió la necesidad de realizar un inventario o catastro más acabado del problema. "Quedamos de ver la forma de estudiar las soluciones. Porque los distintos sectores tienen que convivir. Lo que conversamos en el directorio fue, precisamente, ver los problemas que se están generando, y quedamos de ponerlos en tabla a objeto de estudiarlos y tratarlos. De lo que se trata es buscar una solución global. No se trata de solucionarle el problema a un sector y perjudicar a otro", dice Luis Mayol, presidente del gremio. "Creo que tenemos una discusión pendiente sobre el ordenamiento territorial en general. Esto que ocurre hoy día en Casablanca puede pasar mañana en Colchagua, Maule, Leyda, Limarí. En cualquier parte. El tema de la planta de cerdos en Casablanca es un buen detonante para tener la discusión", plantea René Merino, presidente de Vinos de Chile. "Yo no digo que ningún valle de Chile tenga que ser limitado. Tiene que ser ordenado. Hay que establecer normas para que las comunidades, en alguna forma, puedan determinar su destino", dice el empresario Agustín Huneeus. Y da el ejemplo de Napa, California, donde hay entidades que toman decisiones participativas, incluso prohibiendo subdivisiones de predios. A nivel de gobierno, el ministro de Agricultura, José Antonio Galilea, dice que no es una materia que estén particularmente trabajando. "Estamos abiertos a recibir ideas e iniciativas que nos permitan estudiarlas, y si son compartidas por el Gobierno, impulsarlas. No nos cerramos", dice. (todovinos.cl/elmercurio)
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