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Argentina: Preocupa caída en el consumo de vino
Lunes, 02 de Agosto de 2010

Los datos determinan que se sigue produciendo una preocupante caída en el consumo de vinos en Argentina.

El mercado sigue estando en la mira, tanto de los sectores como de los propios gobiernos de las provincias vitivinícolas. Porque se está produciendo una preocupante caída en el consumo de vinos en el mercado interno y todos buscan que sólo se trate de un problema coyuntural y no se convierta en estructural.

Si bien es cierto que mayo constituyó un mes atípico, en razón de que todos esperaban la liberación de los vinos nuevos, los datos dejan a las claras que hubo una fuerte caída que alcanzó a un 7 por ciento en los tetra brik; un 13 por ciento en los vinos calificados de "finitos"; un 10 por ciento en los de precios bajos y un 3 por ciento en los vinos "medio bajos" de un valor de hasta 13 pesos.

Con hecho no menos inquietante: la baja en el consumo había afectado esencialmente a los blancos escurridos, pero ya se observan bajas también en los tintos. En el período de enero a mayo, la caída alcanzó el 11,7 por ciento, la más amplia en muchos años, según se afirma.

Mucho más grave sería si tomáramos como medida lo que ha sucedido con los vinos en las últimas décadas. A modo de ejemplo podríamos recordar que a fines de la década del 60, el consumo per cápita alcanzó en la Argentina los 90 litros.

Pero distintas circunstancias, esencialmente el ingreso masivo de bebidas sustitutas y situaciones -casi podría decirse estructurales en la industria- han determinado que actualmente el consumo alcance sólo a 27 litros per cápita.

La situación actual

Respecto de lo que está sucediendo en estos últimos meses, hay coincidencias en la opinión entre los sectores privados y oficiales. En ese marco, se indica que el incremento de precios es una de variables que ha llevado a que el consumidor retraiga sus compras.

"La solución al problema es la estabilidad en los precios. No pueden haber variaciones tan bruscas como está pasando, ya que el año pasado el vino tuvo un aumento importante y ahora podemos llegar a sufrir el efecto inverso", señaló el titular del Instituto Nacional de Vitivinicultura, quien agregó que "en 2008 los fraccionadores apuntaron a la baja y en 2009 los tenedores a la alza. Eso impacta en el bolsillo del consumidor. Tenemos que tratar de promediar el negocio y no buscar los extremos", dijo.

En ese mismo esquema se expresan los sectores privados, para quienes "el bolsillo es la víscera más sensible que tiene el consumidor" y fundamentan su opinión con hechos concretos.

Destacan, en ese marco que el tetra brik tuvo un incremento del 29 por ciento mientras las botellas de vinos finitos aumentaron un 22,5 por ciento en valores, incrementos superiores a los alcanzados por otras bebidas alcohólicas, especialmente la cerveza, la principal competencia del vino de precios más bajos.

Señalan que el año pasado muchas bodegas debieron dejar de lado las segundas marcas en tetra brik porque no tenían a quién comprar en el mercado de traslado y que ahora no pueden impulsar ese segmento porque no hay quién compre. Destacan que cuando cae el consumo el gran perdedor es el productor, porque la cadena de distribución aumenta los porcentajes de ganancia y nunca va a pérdida.

Otra de las variables en que se hace hincapié es en la calidad. Se indica que si al consumidor se le ofrece mejor calidad y a un precio razonable, la baja en el consumo podría detenerse y, recién a partir de allí empezar a pensar en una recuperación.

De todos modos, hay coincidencias en señalar que, como aspecto positivo, podría darse un incremento en las exportaciones de vinos a granel, que el año pasado cayeron como consecuencia del aumento de precios.

También existen coincidencias en señalar la necesidad de establecer una política vitivinícola para evitar que se reitere la situación en el futuro.

Indican en ese sentido que no resultaría dificultoso acordarla en razón de que el productor actualmente se encuentra financiado por los buenos precios que se pagaron por los vinos y expresan que hay que buscar calidad, nuevos envases y una política de precios que esté acorde con las necesidades del bolsillo de los consumidores.

La botella de la sorpresa

Del diálogo con el titular del INV surgió un dato importante: se ha producido una explosión -favorable por ciento- en la venta de vinos en envases de entre 1.000 y 1.500 centímetros cúbicos, a punto tal que, en litros, se está acercando a la damajuana.

"De acuerdo con nuestros datos, en 2009 se vendieron 780.172 hectolitros de vinos en damajuanas y 693.090 hectolitros de vinos en botellas de más de mil centímetros cúbicos. En este último caso, el incremento fue del 300 por ciento superior a la venta de 2008", destacó Guillermo García.

Para el funcionario, en una opinión en la que coinciden los sectores privados, esta nueva situación responde al hecho de que en ese tipo de envases se están fraccionando varietales de bajo precio pero de muy buena calidad, lo que ha resultado atractivo para el consumidor.

Por el momento, la caída en el consumo no ha alcanzado a las franjas de vinos de mayor precio. Pero también es sabido que los nuevos consumidores no ingresan a través de los vinos más caros, sino que lo hacen por los más accesibles y, a partir de allí y al aumentar sus conocimientos, dirigirse hacia precios superiores. Por lo que el futuro de la industria también preocupa.
(todovinos.cl/losandes.com.ar)

 

 
 
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