
Un estudio científico que ha rastreado el genoma de pepitas de uva halladas en distintos yacimientos arqueológicos ha identificado al Pinot Noir con la misma forma genética, en un basurero medieval de Valenciennes, en el norte de Francia.
Aunque se sabe que se consumía, los científicos no pueden precisar si los habitantes de Valenciennes del siglo XV lo tomaban como zumo, como vino o como uva de mesa. Pero los resultados del secuenciado, incluso antes de acudir a documentos históricos que expliquen la difusión de las distintas variedades de uva, entusiasman a los científicos.
Hay evidencia científica de que la viticultura ya estaba presente entre los europeos hace 11.000 años. Pero hay muchísimas cosas que no sabemos de cómo era ese cultivo. Ahora, un estudio publicado en la revista Nature ha podido estirar el hilo atrás gracias al genoma de 54 semillas de uva arqueológicas, incluidas 47 muestras de Francia y 2 de Eivissa, que abarcaban hasta hace 4.000 años. Este análisis profundo ha permitido llegar a diversas conclusiones.
Uno de los descubrimientos que ha realizado el equipo liderado por Ludovic Orlando, director del Centro de Antropobiología y Genómica (CAGT) de Toulouse, es que la variedad pinot noir no ha cambiado en 600 años y que, por tanto, ha habido un cultivo continuo. La muestra medieval, hallada en Valenciennes, es exactamente idéntica a la moderna.
Las muestras cubren un abanico que va de la edad del bronce hasta hace aproximadamente 500 años, al final del período medieval, y han podido demostrar también, gracias a entonces que tienen entre 2.800 y 2.400 años de antigüedad, la coexistencia de viñas silvestres y domesticadas, así como Levante y, más tarde, con el Cáucaso.
Además, el análisis demuestra que en aquella época también existían intercambios, ya que los autores han encontrado clones genéticamente idénticos que apuntan al uso de la propagación vegetativa; por tanto, al cultivo de nuevas plantas a partir de esquejes o tallos.
Este intercambio se producía a cientos de kilómetros a mediados de la edad del hierro (aproximadamente entre el 625 y el 400 a. C.) y se ha demostrado que fue un pilar importante de la cultura vitivinícola en esa época. También fue una práctica común más adelante, durante los períodos romano y medieval, en los que existían extensas redes de intercambio en la difusión de esquejes de vid; es el caso de las muestras ibicencas estudiadas.
«El siglo XV marca el final de la Guerra de los Cien Años, es la época de Juana de Arco. De alguna manera, eso significa que ella podría haber mordido la misma uva que nosotros», explica a la Agence France Presse el paleogenetista Ludovic Orlando, coautor de este estudio publicado en ‘Nature Communications’.
Más allá de la anécdota, los científicos han demostrado que el pinot noir apenas ha evolucionado en los últimos 600 años, preservado por los viticultores gracias a técnicas de «propagación clonal», como la multiplicación por esquejes. El objetivo ha sido mantener las propiedades emblemáticas de la variedad.
Unas características que siguen siendo muy apreciadas, incluso más que nunca según la viticultora Lorraine Oddo. «Hoy se está volviendo, sobre todo en las regiones del sur, a estas variedades ancestrales», explica. «Algunas variedades se habían quedado algo olvidadas y actualmente estamos llevando a cabo un amplio estudio para localizar estas variedades antiguas, porque nos aportan, digamos, mucha información sobre el cambio climático, en particular sobre cepas que también serán más resistentes».
El estudio, realizado sobre 54 pepitas que datan desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media, ha permitido elaborar no solo un esbozo del árbol genealógico de distintas uvas de la viticultura francesa, sino también un mapa de los intercambios de esquejes a través del Mediterráneo.
El comercio del vino francés con el litoral mediterráneo está ampliamente documentado. Numerosas ánforas halladas atestiguan los vínculos con los griegos antiguos y los etruscos. Pero el análisis del ADN de las pepitas de uva ha puesto de manifiesto intercambios de largo recorrido de variedades domesticadas procedentes sobre todo de España, los Balcanes, el Cáucaso y Oriente Próximo.
(todovinos.cl)