Incendios, catástrofe más que anunciada y reiterativa

A causa de los incendios un verano más estamos lamentando personas fallecidas, casas y pueblos destruidos, viñedos y campos calcinados, pero es una catástrofe más que anunciada y reiterativa, ya que cada época estival se repite en diversas zonas del país y ahora Ñuble, Bio Bio e Itata particularmente ven zonas enteras destruidas por las llamas.

Estos gigantescos incendios que dejan muerte y destrucción son en su mayoría provocados por acciones humanas, eso está comprobado, pero verano tras verano vuelve a repetirse la escena dantesca de los incendios, y eso es porque el caldo de cultivo para que proliferen son las gigantescas plantaciones de pinos y eucaliptus de las empresas forestales, que sin ningún pudor o cuidado, han plantado cerros enteros con esos monocultivos, incluso al borde de pueblos y ciudades.

Mientras esas empresas forestales -sector que por décadas viene recibiendo recursos del Estado a través de subsidios-, no aplique y no se le exija reales planes de prevención de incendios de sus monocultivos, con corta fuegos eficientes, regulación de sus plantaciones, restricción de plantar en zonas próximas a ciudades y pueblos, etc., los incendios se repetirán a cada verano y con más intensidad debido al aumento de las temperaturas a nivel global.

De esta manera seguirá el “show” de los matinales y noticieros con sus enviados especiales tratando de entrevistar a personas realmente afectadas solo para ganar en rating; seguirán las campañas “solidarias” en apoyo a las víctimas de los incendios; y las autoridades de turno y de todos los colores se mostrarán consternadas y tratarán de sacar dividendos electorales a causa de los incendios.

Pero aunque los incendios siguen matando verano tras verano, nada se habla de legislación y regulación más estricta a las forestales, que siguen plantando monocultivos en zonas próximas a poblaciones, en medios de zonas agrícolas y con un “hambre” que hace con que la zona centro sur del país sea un caldo de cultivo perfecto para los siniestros.

Acá no se trata de estar en contra de las empresas forestales, sino elevar las regulaciones para que este sector productivo no esté, año tras año, provocando muertes, destrucción de pueblos, campos y cultivos. Por los incendios de cada verano esas empresas han incorporado algunas decenas de brigadistas, adquirido algunos helicópteros y otros elementos menores, pero nada se ha hablado de planificación más racional y sustentable de sus monocultivos.

Esta nueva catástrofe era de esperarse con el cambio climático en curso, temperaturas altísimas, humedad al mínimo y más de un pirómano suelto entre pinos y eucaliptus. Se necesita un nuevo modelo forestal.

De esto ya hablábamos en 2016. Acá dejo link a nota que escribí sobre el Valle del Itata y la actividad forestal y que lamentablemente sigue vigente.

Itata se debate entre la tradición y la invasión forestal

(Alejandro Tumayan – todovinos.cl)