Cerca de 80% de viñas resultaron quemadas en provincia de Itata

Cerca de un 80% de la superficie de viñedos de la Provincia de Itata han resultado quemadas debido a los incendios forestales, según los resultados del catastro preliminar realizado por la Asociación Gremial de Viñateros del Valle del Itata.

Así lo dio a conocer el presidente de la Asociación, Víctor Castellón, quien detalló que los datos se recogieron entre los socios de las comunas de la Provincia de Itata, así como de Quillón y Florida. Ello, sin perjuicio del catastro oficial que está elaborando el Ministerio de Agricultura.

De acuerdo al Censo Agropecuario 2022, en la Provincia de Itata existen 2.600 hectáreas de vides, además de 443 hectáreas en Quillón.

En cuanto al 20% restante, el productor de Ránquil afirmó que se trata de una cosecha prácticamente perdida, debido a que la fruta ha sido muy afectada por las elevadas temperaturas y principalmente, por el humo, lo que castiga duramente el mercado. En ese sentido, precisó que para rescatar esas uvas existen algunas técnicas, como lavar las viñas antes de la cosecha y adoptar prácticas especiales durante la vendimia y la vinificación.

“Es una catástrofe, sentimos dolor e impotencia por todo el daño que han causado estos incendios, tenemos damnificados que perdieron hasta sus casas, las bodegas, equipos de vinificación y capital de trabajo”, detalló.

“Otros estamos esperando desde fines de enero que el fuego llegue en cualquier momento a nuestras casas”, manifestó con angustia Castellón, quien ha sufrido graves pérdidas en otros tres incendios: en 2012, en 2014 y en 2017.

A un mes de cosechar, la pérdida es total para la gran mayoría, con lo que el trabajo de todo un año luce carbonizado y los ingresos que la actividad genera para estos pequeños agricultores, que a muchos les permiten subsistir durante el resto del año, serán cero.

“Antes de los incendios algunos poderes compradores estaban ofreciendo pagar $90 por el kilo de uva, lo que ya es un valor muy bajo; imagínese ahora con el humo, cuánto van a ofrecer, porque el humo es un defecto”, planteó el viñatero.

En cuanto a seguros comprometidos, reconoció que son muy pocos los productores que han contratado, debido a que la incorporación del rubro vitivinícola de Ñuble como beneficiario del subsidio estatal de Agroseguros es bastante reciente, es decir, dos años.

“No sé si mucha gente ha dimensionado que la pérdida para los productores es considerable, y tenemos claro que nos va a costar recuperarnos. Para un gran número no es primera vez que se ven afectados por los incendios”, sentenció Castellón.

Consultado por las principales necesidades de los viñateros de la zona, el dirigente indicó que existen en tres ámbitos, tanto en el corto como en el mediano plazo. En primer lugar, se requiere el apoyo para la reconstrucción de infraestructura habilitante, partiendo por las viviendas, así como también galpones y bodegas.

En segundo lugar, contar con asistencia técnica productiva, para recuperar las viñas quemadas, un trabajo que, anticipó, requiere unos tres años para que las plantas vuelvan a producir. “Hay que cortar los troncos, esperar que la planta brote nuevamente, conducirla, hacer podas, para que al tercer año esté produciendo fruta y al cuarto año tendría cosecha”.

Y, en tercer lugar, la asesoría preventiva de profesionales en aspectos constructivos y normativos en las viñas, de manera de evitar nuevas tragedias en el futuro frente a la amenaza de incendios de todos los veranos.

En ese contexto, criticó la irresponsabilidad de algunos propietarios de predios forestales, que no respetan una interfaz mínima respecto a predios agrícolas y viviendas; por lo que llamó a las autoridades ha mejorar la fiscalización y poner fin al fomento de las plantaciones forestales.

Castellón indicó que éstas son algunas de las medidas de apoyo que le hicieron llegar al ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, para que sean evaluadas por el Gobierno; y que también plantearán en una mesa de trabajo con autoridades del Gobierno Regional, “de manera que la bajada de recursos sea orientada a este tipo de medidas paliativas, por ejemplo, en infraestructura habilitante y materiales de construcción, que es lo más urgente que necesitamos que se active”.

Por su parte, Demy Olmos, enólogo asesor de la comuna de Coelemu, aún se está trabajando en hacer un catastro, pero señala que de las 1.600 hectáreas de viñedos que hay en la zona, ya se puede hablar de por lo menos 400 que están dañadas. “Todos son de pequeños viñateros. Yo creo que con facilidad estamos hablando de por lo menos 150 o 200 agricultores dañados”, cuantifica.

Olmos cuenta que lleva seis años trabajando en la municipalidad, pero “para mí este es el año más complicado. Ya venía complicado con altas temperaturas y el fuego terminó de matar las esperanzas de un año exitoso. Además, se comentaba que los precios de la uva no venían como debieran, venían bajos. La inflación y la guerra de Rusia y Ucrania alzó los precios de los insumos, así que ya veníamos con un costo alto y si los precios no subían, también íbamos directo a la quiebra como agricultores. Esto nos terminó de sepultar”.


Sobre los daños a las viñas, Olmos estima que hay algunas que sí se van a poder recuperar, sobre todo las cepas tintas, pero hay otras variedades que por el tipo de raíz que tienen no se logrará. “Esa planta se perdió prácticamente. Las cepas tintas es posible que se recuperen y vuelven a formar una vara debajo del suelo, pero para que esa vara se vuelva a formar y se haga tronco se va a demorar al menos tres años”, explica.

Con respecto a los daños por el humo, el enólogo dice que la poca uva que se salvó quedará ahumada.
(ladiscusion.cl/latercera.com)