La Reserva de Caliboro, excelencia y sustentabilidad en el secano

Allá por el año 1995 es que comienza a concretarse el proyecto de viña La Reserva de Caliboro y sus vinos Erasmo, cuando el italiano Francesco Marone Cinzano adquiere campos en el secano maulino, en la localidad de Caliboro, y un año después se comienzan a plantar variedades mediterráneas que se sumarían a las ya existentes en el predio de la variedad País.

Se iniciaba un proyecto que hoy lleva casi veinte años y cuyo sello es la excelencia de los vinos y la sustentabilidad, esto último en todo nivel, pues además de los viñedos cultivados de manera ecológica y certificados como orgánicos, también se da en el ámbito social, ya que todos los trabajadores de viña La Reserva de Caliboro viven en la zona de Caliboro, un poblado en el secado maulino, entre San Javier y Cauquenes.

La intención de Marone Cinzano, de la familia Cinzano que tiene una larga tradición en la producción de licores y vinos en Italia, era trabajar en este nuevo proyecto con gente de la zona, con el objetivo de insertar a los jóvenes locales en tareas productivas y así evitar que emigren a las ciudades y sigan dedicándose al campo como lo han hecho sus familias por generaciones.

Este proceso de convocatoria de la gente de Caliboro a trabajar en la viña fue dirigido por el ahora gerente de la misma, el técnico agrícola César Opazo, quién también se integró a este proyecto de manera singular respecto a lo que es habitual en Chile.

En 1995, Francesco Marone Cinzano adquiere 1500 hectáreas de lo que fue la hacienda La Reserva de Caliboro, tradicional predio agrícola de la zona que llegó a tener 22 mil hectáreas en la década de 1960.

De esas 1500 hectáreas, sólo 250 son destinadas a viñedos, la gran parte de las tierras permanecen sin intervención, incluidos los bosques nativos que crecen a los pies y en las quebradas de los cerros circundantes.

Tras la adquisición de las tierras, Marone Cinzano entrevista y selecciona a técnicos agrícolas de la zona del Maule, sólo dos pasan a la etapa siguiente de perfeccionamiento, viajando a Italia para trabajar en los viñedos y bodegas de la familia.

Finalmente, César Opazo es seleccionado para hacerse cargo del proyecto de la viña La Reserva de Caliboro, asumiendo la gerencia del proyecto y a partir de 1996 se plantan diversas variedades, principalmente mediterráneas.

En 2001 es la primera cosecha de la viña, comenzando la producción de los vinos Erasmo, teniendo en su proceso de producción solo gente local de Caliboro, desde los trabajadores en el campo, funciones administrativas, en la gerencia y en la bodega, la cual está a cargo del también técnico agrícola Augusto Reyes.

Que los viñedos y los vinos Erasmo de la viña La Reserva de Caliboro sean orgánicos es algo que se enmarca en un contexto más global del enfoque y el tipo de emprendimiento vitivinícola que quiso darle Marone Cinzano a este proyecto en Chile, y es justamente que fuera un emprendimiento sustentable en el más amplio sentido, preservando los bosques, flora y fauna nativa en el predio de 1500 hectáreas, que se mantuvieran las características del campo del secano del Maule Sur, y que los involucrados en todo el proceso de producción fueran y vivieran en la zona de Caliboro.

Este enfoque de privilegiar lo local también incluye la parte administrativa de la viña, pues todas las instalaciones y oficinas están en Caliboro, contiguas a la bodega y los viñedos.

La bodega y otras edificaciones muy antiguas de la viña La Reserva de Caliboro fueron restauradas y reforzadas algunos años antes del terremoto de febrero de 2010, lo cual permitió preservar esas instalaciones históricas.

Los campos de La Reserva de Caliboro son de singular belleza, limitando al norte con cerros y bosques nativos y circundado por el río Perquilauquén, entregando un entorno de secano que se refleja fidedignamente en los vinos Erasmo.

Para referirnos de manera general a los vinos Erasmo de viña La Reserva de Caliboro, podemos destacar que tienen una característica singular, son de una delicada elegancia, una elegancia simple y natural, de una ligereza que no se contrapone a estructuras y cuerpos firmes, sino le da a los vinos un sello propio, un sello que viene de la tierra, del terruño, con todo lo que eso quiere decir: clima, suelos, fruta, gentes, y claro, también se denota el enfoque de este singular y loable proyecto llevado a cabo por Francesco Marone Cinzano en el secano del Maule Sur junto a un grupo de personas que allí viven, que allí trabajan, o sea, la expresión más global de lo que realmente quiere decir terruño, territorio, pertenencia, somos de aquí, y de aquí es la fruta y aquí se elaboran estos vinos. Es algo simple y al mismo tiempo complejo, como es la propia naturaleza, como siempre debería ser hacer vinos, algo simple que debe considerar la complejidad de lo que es el proceso de la vida: brotación, floración, maduración, cosecha.

En ese ambiente, en ese contexto de simplicidad, de territorio, de terruño, es que uno se siente tan bien bebiendo los exquisitos vinos Erasmo, y no es exageración, porque cuando se sabe de dónde y cómo se elaboran los vinos, es la pura verdad que saben mejor, saben de mejor manera por la calidad de los mismos y también porque se conoce el origen.

Como dijimos, en general los vinos Erasmo son de gran calidad, ligeros por su poca intervención en los viñedos y bodega, de una rica y distintiva elegancia que se manifiesta en estructuras y cuerpos firmes sin una prevalencia que limita la expresión de la fruta. Y en ese enfoque, a nuestro gusto, destacamos el Cabernet Franc Erasmo, una rica, pura y gran muestra de esta variedad que en sí misma es de una expresión tan delicada. También es de destacar el ensamblaje Erasmo, un vino más clásico por su mezcla bordolesa (Cab.Sauvignon/Merlot y Cab.Franc), pero debido a ese toque natural/orgánico característico de los vinos de La Reserva de Caliboro, lo hace extremadamente elegante, redondo, ligero pero de cuerpo y estructura firmes. Y algo más novedoso es el Erasmo Barbera/Garnacha, una exquisita y golosa mezcla de esas dos variedades de gran expresividad en color, aromas y sabores. Delicioso también el Erasmo Rosé de uvas Mourvedre, de gran color y rico y firme cuerpo. Y el late harvest que se elabora con uvas Torontel que se deshidratan al aire libre pero bajo los techos de las galerías de la casona de la viña, también mantiene esa característica de elegancia y ligereza natural de los vinos Erasmo.

En nuestra reciente visita a La Reserva de Caliboro nos recibió César Opazo, un tipazo que vive y vibra con lo que hace, y te lo hace sentir, lo comunica, lo cual es muy importante, porque transmite esa simplicidad y complejidad simultánea de llevar un campo, los viñedos y la elaboración de vinos de excelente calidad y fidedignos. Sí, fidedignos, es un término tal vez poco apropiado pero que significa realmente lo que allí se lleva a cabo sin alardes ni reflectores: reflejar la tierra, el terruño, el territorio, de manera luminosa, tal cual es la luz del secano. Y eso es lo que desde un comienzo buscó Francesco Marone Cinzano, y a nuestro juicio lo ha logrado totalmente junto al apoyo y trabajo de las personas que él mismo llevó para que fueran sus “socios” en este gran emprendimiento, y lo de “gran” no es por las dimensiones sino por la calidad de los vinos y por las cercanas relaciones que estableció entre todos los involucrados.

La Reserva de Caliboro es un ejemplo concreto y gran ejercicio de coherencia en el ámbito del vino, pues la elaboración de vinos de calidad, “vinos fidedignos”, tiene que necesariamente estar vinculada de manera visceral con la tierra, el terruño, el territorio, y esto aquí se logra, tanto por las prácticas en el campo y bodega pero también, y muy notable, por los vínculos de los que allí trabajan con las labores de la viña y su objetivo final que es hacer vinos que transmitan el terruño, algo de lo que se habla mucho en la industria del vino y que está siendo muy utilizado “marketeramente”, pero que en la realidad pocos lo logran, como es el caso de esta viña de producción limitada.

No nos queda más que enaltecer y aplaudir esta gran iniciativa del Conde Francesco Marone Cinzano en Caliboro, tanto por la calidad de los vinos Erasmo que allí se elaboran, como por las características muy singulares que estableció en la empresa que considera la excelencia y la sustentabilidad como principios motores de esta viña del secano maulino.

(Alejandro Tumayan – todovinos.cl)