El robo de grandes vinos más importante del siglo XXI

Es el robo de grandes vinos más importante de lo que va de siglo XXI, y la víctima del latrocinio tardó más de dos años en percatarse de él. Al final, fue la desaparición de siete botellas del Domaine de la Romanée-Conti -el auto de procesamiento del presunto ladrón no precisa de qué ‘crus’ se trataba, pero sí que habían costado 133.650 dólares a su legítimo propietario, lo que certifica que al menos algunas eran del mítico Romanée-Conti- la que descubrió el pastel: fueron cientos de botellas las robadas, por valor de más de un millón de euros.

El acusado es un antiguo ‘asistente personal’ -según las versiones que se han dado de ese cargo, era o un secretario o un empleado doméstico- de un banquero y ‘gourmet’ conocidísimo: el co-vicepresidente de Goldman Sachs, David Solomon (en la foto). La fiscalía federal de Nueva York ha encausado al ex empleado, Nicolas De-Meyer, por el robo. Fue detenido el martes en Los Angeles.

La operación montada por De-Meyer se remonta a 2014, y duró hasta octubre de 2016, cuando robó las botellas del DRC, la bodega borgoñona más reputada en el mundo entero. Bajo el alias de Mark Miller, De-Meyer vendía a un comerciante de vinos de Carolina del Norte las botellas, y éste iba al piso de Solomon y de su esposa, Mary, en Manhattan -en el lujoso edificio San Remo, en Central Park West- a recogerlas. Aparte de su alto cargo en Goldman Sachs -se asegura que es firme candidato a suceder a Lloyd Blankfein en su presidencia- y de su actividad como esquiador de alta competición, Solomon, de 55 años, es un aficionado serio al vino y a la buena cocina. La Society of Bacchus America le concedió su galardón ‘Mr. Gourmet’ en 2010. Según la revista ‘Real Deal’, en su piso tenía una bodega acondicionada para un millar de botellas.

Entre las responsabilidades de De-Meyer estaba la de recibir vinos en el piso y trasladarlos en coche hasta la otra casa de su jefe, en la elegante playa de East Hampton (Long Island). Se ha especulado con que esos trayectos le servían para quedarse con parte de las botellas.

El auto de procesamiento no menciona la identidad de Solomon, pero Goldman Sachs ha confirmado que él fue “la víctima”, y que el robo fue descubierto “en el otoño de 2016” y denunciado entonces a la policía. Algunas fuentes indican que De-Meyer, tras ser despedido en noviembre de 2016, abandonó el país, por lo que se ha tardado en localizarlo y finalmente detenerlo en suelo estadounidense.

El delito por el que está procesado, transporte de bienes robados de un Estado a otro, es un delito federal. La pena correspondiente depende del valor de lo robado, pero en este caso puede llegar a 10 años de cárcel. Solomon gana 1.850.000 dólares al año, más los ‘bonus’ variables. En 2017 recibió uno de 10 millones en acciones de Goldman Sachs.
(elmundovino/Reuters)