Robo de grandes vinos, millones y suicidio

El camino del asistente personal que robó más de un millón de dólares en grandes vinos a su jefe, David M. Solomon, hoy director general de Goldman Sachs, ha terminado trágicamente con un salto a la muerte desde el piso 33 del hotel más lujoso de Nueva York, el Carlyle, el mismo en el que antaño la familia Kennedy tenía permanentemente una planta reservada.

Según ha informado el ‘New York Post’, Nicolas DeMeyer, el ‘asistente personal’ (en su día algunos dijeron que era secretario, otros que empleado doméstico), que estaba a punto de declararse culpable de robar esos vinos al multimillonario jefe de Goldman Sachs, se suicidó saltando desde el Carlyle, mientras sus abogados lo esperaban en el tribunal.DeMeyer, de 41 años, saltó desde el piso 33 del lujoso hotel en East 76th St con Madison Avenue, alrededor de las 2:30 p.m., según informó la policía.

El personal del hotel había sido alertado por la hermana de la víctima, pues estaba enviando mensajes de texto alarmantes sugiriendo que podría suicidarse, indica el ‘Post’.

Cuando el personal de seguridad abrió la puerta de la habitación, DeMeyer estaba desnudo y sentado en el alféizar de la ventana. Les sonrió y luego saltó, dijeron las fuentes. Su cuerpo golpeó un balcón del piso 17 y finalmente aterrizó en una terraza dos pisos más abajo.

Aproximadamente al mismo tiempo sus abogados lo esperaban en el tribunal, donde DeMeyer tenía previsto declararse culpable ante un juez federal por robar 1,2 millones de dólares en grandes vinos, incluidas hasta siete botellas de Romanée-Conti, a su jefe.

El FBI ha indicado que DeMeyer usó parte del dinero que ganó vendiendo esos vinos, bajo seudónimo, a un comerciante del sur de Estados Unidos para recorrer el mundo durante 14 meses, antes de ser detenido en enero pasado en el aeropuerto de Los Angeles. No se ha informado de las razones por las cuales regresó.

DeMeyer era estudiante de historia del arte y estuvo varios años trabajando en casa de Solomon. Una de sus tareas consistía en ayudar a transportar vinos desde su apartamento en Manhattan a su enorme bodega en East Hampton (Long Island), y urdió un plan para ir sustrayendo parte de ellas. Así se quedó con unas 500, que revendió. En 2016 confesó el delito a sus jefes y huyó a Roma.

Al conocerse su muerte, Solomon emitió una declaración. “Estamos profundamente tristes al escuchar que Nicolas se suicidó”, dijo. “Estuvo cerca de nuestra familia durante varios años, y todos estamos desconsolados al escuchar su trágico final”.
(elmundovino)

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