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Lunes, 13 de Octubre de 2008 |
Reconvertir los viñedos corrientes a cepas finas o abaratar costos a través de la mecanización son parte de las soluciones que se plantean para evitar la quiebra de viñas chilenas pequeñas y medianas.
La crisis que se vive desde hace casi un año en el sector del vino golpea fuerte a las viñas pequeñas. Este año ya desaparecieron cuatro - Viñedos del Maule, Segú, Canteras y Los Robles- y muchos están esperando a ver cómo evoluciona la convulsionada economía mundial para tomar decisiones –como la fusión– para intentar salir más o menos ilesos.
"La rentabilidad que obtienen los medianos y pequeños productores es muy baja y muchas veces negativa. Son muy pocos los que se salvan. Creo que habrá un cambio paulatino y los productores tendrán que evolucionar hacia el nicho de mayor calidad. En este momento, Chile no representa ni el 2% de la producción mundial y competir con vinos corrientes es imposible", explica Gerardo Arteaga, presidente de la Corporación Chilena del Vino, que agrupa a los pequeños y medianos productores de uva y de vino.
En la práctica esto significa que gran parte de los productores de uvas corrientes y varietales, para poder seguir en el negocio, tendrán que reconvertir sus tierras a cepas finas, que son las más rentables. La situación no es menor si se piensa que dos tercios de la superficie plantada de Chile están en este grupo de productores.
"Reconvertir es una opción, ya que hay un déficit de uvas para vinos finos y esa es una industria que se mantiene en crecimiento. Pero esto es un cambio lento, que implica necesidades de capital y en este segmento es escaso. Se necesitan 10 mil dólares por hectárea para transformar una viña, ya que hay que plantar en nuevos terroir y esperar que produzcan, lo que tarda tres años", agrega Arteaga.
El respiro por estos días es el alza que está teniendo el precio del dólar. Sin embargo, aún no es suficiente como para revertir los efectos de los últimos tiempos.
El gran problema para este sector son los altos costos. Esto porque los insumos han subido enormemente, por ejemplo, los herbicidas se han incrementado en un 228%, los fertilizantes en 161%, la energía en 42%, las gasolinas en 37% y las botellas en un 15%, entre otras alzas.
"Además, el aumento de la inflación impacta no sólo los costos operativos, sino que también los financieros, reajuste de la unidad de fomento y alza de intereses. Una indicación clara del deterioro de la rentabilidad es el estancamiento de la inversión en plantaciones, que se ha mantenido cerca del 2% anual desde el año 2000", explica Arteaga.
Alternativas para agregar valor al vino y para enfrentar la situación fueron presentadas en el XI encuentro de la vid y el vino 2008 que se realizó durante la Intervitis.
"La estrategia comercial de las viñas pequeñas y medianas tiene que apuntar a nichos. Debe haber un trato personalizado donde tienen que participar los dueños, pues en el mundo hay un millón de etiquetas y hay que diferenciarse. La imagen país, los proyectos de innovación, la gestión vitícola, enológica y comercial deben apuntar a ese objetivo", dice Arteaga.
El déficit de imagen y promoción internacional para las pequeñas y medianas viñas tiene un efecto directo en el valor del vino. Por ejemplo, la diferencia de precio con Australia es de un 32%, lo que equivale a US $ 400 millones menos; y con Francia es de un 50%. Y no es que estos países tengan vinos de mejor calidad; de hecho, en muchas catas internacionales los chilenos han obtenido el primer lugar.
Para aumentar el valor, la Corporación Chilena del Vino está participando en un programa en la costa este de Estados Unidos sobre inteligencia de mercado e información para aquellas empresas pequeñas y medianas que no puedan acceder directamente al programa de Wines of Chile.
Las otras opciones Aunque la mejor opción es enfocarse en una producción de alto valor, no siempre se puede, ya que muchas veces el suelo y el clima no son los adecuados para producir uvas y vinos de alta calidad. En estos casos, existen otras opciones para subsistir a la crisis y mejorar las rentabilidades.
"Muchas veces se cree que crisis como ésta no tienen solución. Yo intento fomentar que la gente haga un buen diagnóstico de su viña. Esto porque con frecuencia ocurre que se trabaja en superficies poco adecuadas o se hacen labores para vinos reserva cuando sólo se necesitan para un varietal. Es fundamental, también, estandarizar los rendimientos, ya que hoy no es viable tener un vino varietal con menos de 14 toneladas por hectárea", explica Eduardo Silva, quien diseñó un modelo de costos vitivinícola.
Una forma de bajar costos es a través de cosecha mecanizada que en Chile sólo el 20% de los productores ocupa. En países desarrollados como Australia llega al 80%. Dentro de la variedad de máquinas que existen en el mercado está la vendimiadora, que con un sistema de sacudidores separa al grano de uva y, a través de una cinta, lo transporta hasta unos recipientes de almacenaje. También existen podadoras que a través de un sistema de cuchillos que giran sobre sí mismos cortan el sarmiento, además de máquinas para plantar, fumigar y raleo, entre otras.
"Debemos revisar y comparar nuestros costos actuales versus las alternativas de la mecanización para cada una de las distintas faenas. Hay que comenzar a incorporar este sistema considerando la preparación de los viñedos, la organización de la cosecha y coordinar con un enólogo durante el proceso", dijo Enrique Matte, ingeniero civil industrial, durante su presentación en el XI encuentro de la Vid y el Vino.
El uso de la mecanización ayudaría a disminuir los costos de la mano de obra, ya que si bien la compra o el arriendo de las máquinas es elevado, a la larga se compensa. Por ejemplo, el costo de una podadora es de $50.000 pesos por hectárea, pero hacerlo manualmente puede ser el doble. Ahora bien, cada viña tiene que hacer el análisis económico individualmente para determinar si es o no conveniente, ya que, por ejemplo, los costos en mano de obra en la VI Región son un 50% más baratos que en la Región Metropolitana.
Impacto de la crisis económica mundialEn una industria de vinos que exporta el 70% de su producción, la crisis financiera mundial puede influir directamente en los precios.
"Es la peor crisis desde los años 30 y es difícil establecer las consecuencias reales hasta unos 180 días más. es muy probable que los precios del vino se vean afectados. como corporación creemos que la industria y los productores deberán disminuir sus costos, ajustar presupuestos y revisar futuras inversiones. hay que tener presente que habrá un financiamiento escaso, por lo que hay que actuar de forma oportuna. los más afectados serán los pequeños y medianos viticultores, pero es una crisis más y anteriormente hemos salido adelante", dice Arteaga.
Hasta mediados de la semana pasada en los mercados globales los precios de los vinos de mesa se mantenían estables y los precios de compra de uva en chile permanecían firmes.(todovinos.cl/elmercurio)
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