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La resaca golpea el mercado del vino español Imprimir
Jueves, 18 de Marzo de 2010 09:54

El consumo interno ha bajado, en parte por el aumento en el consumo de cerveza. Esto los obliga a seguir el camino de países como EE.UU., Australia o Chile: imponer sus vinos en el mundo.

Más de 500 mil hectáreas (del millón largo) se dedica en España a los viñedos. Si bien es la mayor extensión del mundo, la producción, estabilizada en torno a los 38 millones de hectolitros (excluidos los 11 millones que se usan para mosto y alcoholes para uso de boca), es la tercera mundial, detrás de Francia e Italia. La distancia era antes mucho mayor. "Con la entrada en la UE se incrementó la producción gracias al regadío, para aumentar también las rentas de los viticultores", dice Alcolea.

La industria floreció y España se llenó de bodegas y de vinos de denominación de origen. Se pasó de un puñado de marcas conocidas, a las casi setenta denominaciones que se encuentran hoy en el mercado y a las 5 mil bodegas. El vino español, pensaban muchos, incluido Pedro Alcolea, viticultor manchego, y cabeza visible del sindicato agrario Asaja en Socuéllamos (Ciudad Real), iba a comerse el mundo. "Es cierto. A mediados de los años noventa fue la locura. Se pagaba a 400 pesetas (2,50 euros) el kilo de uva. Fue un momento increíble y creo que a partir de ahí hubo gente, famosos y empresarios, que pensaron que era estupendo hacer vino. Crearon bodegas y sacaron vinos al mercado a 40 euros la botella. Ahora nadie compra una botella a ese precio", cuenta el periodista Enrique Calduch, crítico de vinos desde hace dos décadas.

Y es que los tiempos han cambiado. Víctor Pascual, presidente del Consejo Regulador del Rioja, calcula que en aquella década prodigiosa inversores de fuera del sector crearon un 30% de las 1.200 bodegas de La Rioja. Y no lo lamenta. "Es bueno que entre capital. Muchas de esas bodegas son auténticas catedrales del vino que han fortalecido uno de los grandes pilares de nuestro negocio, que es el enoturismo".

Primeros indicadores de la crisis

Con la entrada de los constructores, era inevitable que la crisis del ladrillo salpicara a las bodegas. También invirtieron en vino futbolistas multimillonarios, como el brasileño Ronaldo, en la firma Cepa 21. Y cantantes como Lluís Llach y Joan Manuel Serrat. "Ahora que la construcción se ha hundido, cientos de bodegas están en venta" apunta García.

Es un primer pinchazo que ha contribuido a hacer estallar la burbuja del vino. Otro ha sido la caída del consumo. Un 10%, sobre todo en bares y restaurantes, en un contexto de exceso de oferta que llega al mercado global. Países como Estados Unidos, Australia, Chile, Sudáfrica y, más recientemente, Argentina han impuesto sus vinos en el mundo, o lo intentan. Y España tiene que apoyarse en las exportaciones, ante la caída del mercado interior. "Hace 40 años se consumían 70 litros de vino al año per cápita por 20 de cerveza, ahora es al contrario", dice García Carrión. Algo que no ocurre ni en Francia ni en Italia.

Y por si fuera poco, la crisis financiera internacional viene a apretar un poco más las tuercas al sector. "Sólo sobreviven los más ágiles. Porque el consumo se ha contraído, pero han aumentado las ventas de los vinos con denominación de origen que han bajado sus precios", dice Rafael del Rey, que preside el Observatorio Español del Mercado del Vino, una especie de think tank dedicado al estudio de las pautas de consumo de este producto. Aun así, nadie se ha salvado del zarpazo. Rioja vio caer sus exportaciones un 8% en 2008, y algo menos en 2009. Todo un síntoma, porque la denominación Rioja es el buque insignia del vino español, con 63.000 hectáreas de viñedos que se extienden a lo largo de tres comunidades autónomas (La Rioja, Navarra, País Vasco), y una producción anual de unos 270 millones de litros.

Desafíos para el éxito

Víctor Pascual, presidente del Consejo Regulador de Rioja, está convencido de que la crisis es coyuntural. "Tenemos que invertir en promoción, adaptarnos al mercado y no perder cuota bajo ningún concepto, porque perder cuota es mortal, es muy difícil de recuperar".

Por eso han decidido reducir las cantidades del vino que ampara la denominación un 10%, para afinar la selección. La calidad es lo importante. También la promoción, a la que dedicarán 10 millones de euros. Empezando por Estados Unidos. "El verdadero mercado de futuro", cree el crítico de vino Calduch.

Pero si el solidísimo Rioja ha notado un temblor económico, los vinos de mesa y los vinos a granel, los fuertes de Castilla-La Mancha, han registrado un verdadero terremoto. "Los precios se han hundido. El vino no se vende. El año pasado se pagó el kilo de uva a 0,12 céntimos de euro, y este año parece que se pagará por debajo de los costes de producción", dice Jacinto Trillo, presidente de la cooperativa Cristo de la Vega, en Socuéllamos, una de las más grandes de la región, que es tanto como decir del mundo. "Hay que ponerle un suelo al vino, no puede seguir cayendo", dice.

"Tenemos que competir en Europa con vinos hechos en Marruecos, o en Argentina o en Chile, donde no hay las mismas exigencias sanitarias, ni se pagan los mismos sueldos", se lamenta el sindicalista Pedro Alcolea.

Pero la Administración no está por la labor. “Vamos a dedicar 32 millones de euros a promocionar el vino" explica el director general de recursos agrícolas y ganaderos del Ministerio de Agricultura y Medio Rural, Carlos Escribano.
(todovinos.cl/elpais.com)



 
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