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Lunes, 05 de Mayo de 2008 |
Para el enólogo italiano Mauricio Castelli, el futuro de la industria del vino está en el surgimiento de pequeñas viñas que produzcan vinos de alta calidad y con mucha identidad, reflejando las características de su origen. Y prevé que esas viñas podrán vender sus vinos a muy buenos precios a través de Internet.
"Con la globalización las empresas vinícolas se lanzaron a producir vinos similares en distintas partes del mundo. Comenzó una era de los cabernet sauvignon o merlot globales. Gracias al riego tecnificado, se perdió la identidad local", afirma el enólogo italiano Maurizio Castelli, que en Chile, apoya a la viña "Reserva de Caliboro" de Francesco Marone.
Castelli lleva tres décadas trabajando con pequeñas viñas de La Toscana, en Italia. Allí ha sido uno de los impulsores del renacimiento del vino italiano que, gracias a variedades autóctonas y al interés por generar productos con identidad local, convirtió - en la última década- a la península en un centro de vinos de alta calidad. Un cambio feliz para los agricultores, porque los precios también subieron fuerte.
Este italiano cree que en Chile hay terreno fértil para un salto a la italiana. Por ello acaba de asociarse con Andrés Sánchez, enólogo de viña Gillmore, para lanzar Vita Vitis, firma de asesorías enológicas. Su proyecto es apoyar a inversionistas que deseen lanzar viñas medianas y pequeñas enfocadas en vinos de alta calidad.
- Si bien Chile avanzó mucho en montos exportados, sigue enfocado en la buena relación precio y calidad. Para pasar a precios por botella más altos tienen que surgir muchas pequeñas viñas cuya apuesta sea la alta calidad. Hablamos de proyectos de 50 hectáreas en zonas de secano. La ausencia de riego permite reflejar mejor las características del lugar.
- El crecimiento del negocio vinero chileno está ligado a empresas grandes, con importantes recursos y economías de escala. Hay que agregar los crecientes costos de exportación ¿Qué le hace pensar que puede prosperar una viña chilena pequeña?
- En primer lugar, porque la globalización sí tuvo un efecto positivo: hizo que muchos consumidores se interesaran por el vino. Luego de conocerlo, ellos quieren salir de los vinos baratos y estándares. La opción es buscar cepas diferentes y vinos que expresen el lugar de donde vienen, algo que sólo puedas encontrar allí. Hay un nicho de mercado muy interesante y la tecnología ayudará mucho. En el futuro, las viñas pequeñas van a vender directamente por internet a esos consumidores-conocedores. Además, en Chile hay un marco general atractivo, con empresarios muy capaces y un Estado que apoya bastante el desarrollo.
- Sin embargo, el vino chileno ya avanzó bastante en calidad en los últimos años. Algunas viñas han obtenido puntajes altos en revistas internacionales.
- Estoy de acuerdo. Sin embargo, hay un peligro en eso de producir "vinos para cata". Ese es un concepto muy anglosajón y que está perdiendo terreno. Se trata de vinos fáciles, con un pH muy alto, que impresionan. Sin embargo, son tan potentes que no te invitan a tomar otra botella ni se balancean con la comida.
Más que preocuparse de tener vinos para satisfacer a los críticos, lo importante es lo que sucede en la mesa de los consumidores. El triunfo que vale es que el consumidor le guste tanto que pida otra botella. Y no es sólo un tema romántico, esa es la forma más sólida para que una viña suba el precio de sus vinos.
- ¿Cómo pueden aprovechar los productores chilenos la tendencia a salir del "cabernet sauvignon global"?
- Chile debe tener su propia identidad. Tienen que rescatar lo particular de cada terruño. Eso exige paciencia, pues se debe conocer bien el viñedo.
Además, tienen que introducir nuevas variedades. Parte del auge de Italia se debe a que tenemos más de 200 cepas. Lo lógico es estudiar durante unos 5 o 10 años cómo se comportan variedades ubicadas en las zonas sur de Italia, Francia y España, especialmente las que se adaptan mejor a los suelos ácidos chilenos.
Aunque no puedo ser categórico, pues hay que investigar en terreno, tienen potencial cepas como el tazzelenghe, el schiopettino, la garnacha o el montepulciano. (todovinos.cl/ElMercurio/E.Moraga) |